
La otra tarde corrí al revés.
Es que era absolutamente necesario.
Era absolutamente necesario volver a mirar, volver a tocar, volver a oler, volver a probar la vida que se me iba aquel veinticuatro de Agosto.
Era absolutamente necesario borrar lo que te dije y borrar la idea que se formó en tu cerebro minutos después.
Era absolutamente necesario mantener los ojos cerrados y tratar de no ver la desesperanza en tu mirada.
Era absolutamente necesario dejar de abrazarte por varios días para que me echaras de menos y no me confundieras con el aire que no te toca.
Era absolutamente necesario eliminar el factor líquido de mi cuerpo para no seguir llorando.
Era absolutamente necesario romper todos los papeles y todos los lápices para no seguir escribiendo memorias agónicas.
Era absolutamente necesario que se terminara el camino para poder correr hacia adelante.
1 comentario:
Me gusta volar, desde no sé, hasta que se me terminen las ganas de sentir el viento y quiera deslizarme entre las aguas de un océano en erupción.
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