La pérdida de espesor
cambia el ánimo
evitando el agujero
que está en el centro
de los años que sobran.
La ausencia de esqueleto
arroja a los ojos
un excedente múltiple,
la esencia desbordante de las eras:
Corporalidad en veladura
caparazón sin urdimbre
escafandra desvestida
mariposa dislocada.



