
Disimulo ser eso que no esperas.
Espero ser eso que no quieres.
Quiero ser eso que no soy.
Soy lo que te descoloca y que te amarga el día.
Días azules y rojos han pasado por mis ojos.
Ojos semiabiertos como esperando algo que nunca llegará.
Llegaste a mi puerta el día menos indicado, el día gris y el día verde.
Verdes eran tus manos y rosados tu pies.
Pies que nunca pisaron el firmamento y mucho menos el suelo.
Suelo estar contigo en las tardes moradas.
Morados eran tus ojos cuando mirabas el pasto crecer.
Crecimos sin ganas y sin saberlo.
Sabíamos que nos debíamos tener el uno al otro.
Otros eran los cuentos que se escribieron después.
Después nunca más apareciste.
Aparecer de la nada, esa es tu especialidad en los días de anaranjados tonos.
Tonos de invierno y desganados, como esperando el otoño para que algo roce el pavimento.
Pavimentando caminos nos encontramos en el mar, sin explicación.
Explicando te hallé en la madrugada, cuando los grillos se vuelven más brillantes.
Brillante y opaco eras a la vez, como esperando ser algo que no serás.
Serás eso que sólo disimulas ser.
Imagen: Marcel Duchamp