
Disimulo ser eso que no esperas.
Espero ser eso que no quieres.
Quiero ser eso que no soy.
Soy lo que te descoloca y que te amarga el día.
Días azules y rojos han pasado por mis ojos.
Ojos semiabiertos como esperando algo que nunca llegará.
Llegaste a mi puerta el día menos indicado, el día gris y el día verde.
Verdes eran tus manos y rosados tu pies.
Pies que nunca pisaron el firmamento y mucho menos el suelo.
Suelo estar contigo en las tardes moradas.
Morados eran tus ojos cuando mirabas el pasto crecer.
Crecimos sin ganas y sin saberlo.
Sabíamos que nos debíamos tener el uno al otro.
Otros eran los cuentos que se escribieron después.
Después nunca más apareciste.
Aparecer de la nada, esa es tu especialidad en los días de anaranjados tonos.
Tonos de invierno y desganados, como esperando el otoño para que algo roce el pavimento.
Pavimentando caminos nos encontramos en el mar, sin explicación.
Explicando te hallé en la madrugada, cuando los grillos se vuelven más brillantes.
Brillante y opaco eras a la vez, como esperando ser algo que no serás.
Serás eso que sólo disimulas ser.
Imagen: Marcel Duchamp
1 comentario:
Eres más de lo que podía esperar.
Espero que seas eso que quieres ser.
Eres lo que no se puede disimular.
Disimulas los fractales que ordenan mis noches azules.
Azul, sí; el rojo ha de ser escarlata en los exámetros.
Los exámetros son ojos: las esperanzas desvirtúan la espera.
No te esperaba; entraste sin llamar y no sé porqué seguí tus pasos.
Tus pasos eran exactos como la métrica de los astros.
Los astros saben que nunca nos veremos.
Veremos si puedo dejar de pensarte.
Pienso siempre si nos encontramos nunca.
Nunca sé si dices lo que dices.
*
Digo lo que diría quien esperas que te espere, me ha prestado sus palabras para que tú las oigas con los ojos. Yo solamente las transcribo en el espejo de tu luna. Llegará cuando menos te lo esperes.
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