
Me estorba la maleabilidad.
El barniz se vuelve tornasol por culpa de la lluvia ácida.
Y vos, y yo, y el mundo en calma.
Y no entendés que el tiempo a veces quiso creer.
Y no me dejás más salida: ya no sos mi favorito.
Y prefiero viajar, y prefiero mirar tus ojos,
esperando por palabras amables,
por una limonada helada, por un abrazo festivo.
Dejálos sin entender.
Dejá que se escabullan por la cuidad.
Es sábado por la noche y mi vida es así: completamente ordinaria.
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