
La obviedad sobre los lugares visitados
comienza a desvanecerse:
la profanación es inminente.
Los impíos se reúnen
en las afueras de tu mente.
comienza a desvanecerse:
la profanación es inminente.
Los impíos se reúnen
en las afueras de tu mente.
Exprimen tu estómago.
Te encojes.
Te retuerces.
Convulsionas
Emblandeces.
Te armas de pies alados y brazos flexibles.
Manos carcomidas tocan tu frente.
Labios sangrantes besan tus pies.
Dientes corroídos muerden tu espalda.
Qué te queda por hacer?
Ármate.
Defiéndete.
No desesperes.
Deja que el invierno los espante.
Chubascos.
Granizos.
Truenos y rayos
son tus aliados,
su frialdad es tu escudo.
El ardor de
manos,
labios y
dientes
sacrílegos
ya no te rozan,
te abandonan.
Vientos huracanados
te suben a la arboleda.
Nubes negruscas
te imprimen fuerza.
Resplandece la noche
y sus rayos te empujan.
Se abren tus armas,
tus pies aletean
y tus brazos contorsionas:
tu sombra ya no te dobla.
Imagen: Cindy Sherman
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