
Se acabó.
Los días son largos y la sacrificada soy yo.
Mis manos están húmedas por el sudor nervioso.
La mezcla extraña entre risas y lágrimas neuróticas se apodera de mí.
Los días son largos y la sacrificada soy yo.
Mis manos están húmedas por el sudor nervioso.
La mezcla extraña entre risas y lágrimas neuróticas se apodera de mí.
Mi mente se nubló.
No articulo pensamientos ni palabras ni gestos.
Mi cuerpo entero se eleva en una sensación agridulce.
Me cubrió un hálito de temor y de angustia.
Nada resultó sencillo.
Tus risas diabólicas me engullen el rostro.
Tus manos diabólicas me toman del pelo y me arrastran.
Mis visiones se desarticularon con tus palabras maléficas.
No quería oírte.
No quería que esto fuera así.
No quería estar allí.
No quería gritar y llorar sin consuelo.
No quería que el día terminara así.
No quería ser yo la destemporalizada.
No quería ser yo la desesperada.
No quería ser yo… no quería ser yo…
Miré a mí alrededor y tu hálito de maldad seguía en el aire.
Me desconectaste.
Me extirpaste mi energía y mi alma.
Me dejaste desgarrada y moribunda.
Me dejaste despedazada y desmemoriada.
Me dejaste la falta de sustento y de fe.
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