
"... pero la verdad era simplemente que las calles eran más anchas, que los daños provocados por las granadas eran mayores, y que había menos gente, a lo que se añadía que era domingo por la tarde... no había nada que temer, pero a pesar de eso, en aquella enorme calle vacía donde escuchabas tus propias pisadas, era difícil no mirar atrás..."
Graham Greene - "El tercer hombre"
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